Musicearshot: Artomático Explores Time, Texture, and Renewal with Ciclos, an Immersive Eleven Song Album

Sound does not move in straight lines in the world of Artomático. It spirals, returns, dissolves, and reappears with new meaning. From Madrid, Spain, the sound artist, composer, and percussionist has built a practice centered on deep listening, tactile rhythm, and the emotional weight of repetition. His fourth album, Ciclos, is not simply a collection of eleven tracks, but a carefully shaped listening experience that reflects on time, memory, and transformation as lived processes rather than fixed moments.

Artomático’s work exists at the intersection of contemporary electronic music, sound art, and post-classical minimalism. Drawing equally from acoustic percussion and electronic processing, his compositions emphasize texture, micro detail, and physical gesture. In Ciclos, these elements are refined into a contemplative language that feels intimate and expansive at once. The album takes its conceptual cue from the vinyl groove, not as a circle, but as a spiral that moves forward while constantly brushing against what has already passed. Each rotation contains echoes of the past and hints of what is yet to be formed.

This idea shapes the emotional core of Ciclos. The album behaves like a diary written in sound, where fragments from previous creative journeys are sampled, reworked, and placed alongside entirely new sonic environments. Rather than nostalgia, the result is renewal. Sounds feel familiar without being static, as if memory itself is being gently reshaped. Every waveform becomes a cycle within a larger cycle, reinforcing the album’s sense of continuity and organic evolution.

Across its eleven tracks, Ciclos moves fluidly between the microscopic and the panoramic. Delicate percussive details sit alongside broader cinematic atmospheres, creating an ASMR-inflected listening experience that rewards close attention. Minimal gestures carry emotional weight, and silence becomes as meaningful as sound. The album’s textural richness invites comparisons to artists such as Steve Reich, Philip Glass, Brian Eno, Four Tet, Max Richter, Aphex Twin, and Björk, while also echoing the rhythmic heritage of flamenco and the experimental edge of contemporary electronic music. These influences are present not as imitation, but as resonance, filtered through Artomático’s distinctly personal approach.

Beyond his solo releases, Artomático has composed for audiovisual projects and contemporary dance, experiences that strongly inform his sense of movement and spatial awareness. His background as a live performer in both electronic and traditional contexts allows rhythm to remain a physical, human presence even within abstract sound design. This balance between the corporeal and the conceptual is one of the defining strengths of Ciclos. The album never feels detached or academic. Instead, it remains grounded in sensation, breath, and the subtle act of listening.

Ciclos stands as an enduring statement within Artomático’s evolving catalog. It is an album that does not demand attention through excess, but earns it through patience and depth. In a world driven by speed and constant distraction, Artomático offers something quietly radical, a space to slow down, to listen deeply, and to recognize that change, like sound itself, often moves in cycles rather than straight lines.

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Artomático explora el tiempo, la textura y la renovación en Ciclos, un álbum inmersivo de once canciones

El sonido no avanza en línea recta en el universo de Artomático. Gira, regresa, se disuelve y reaparece cargado de nuevos significados. Desde Madrid, el artista sonoro, compositor y percusionista ha construido una práctica centrada en la escucha profunda, el ritmo táctil y el peso emocional de la repetición. Su cuarto álbum, Ciclos, no es simplemente una colección de once temas, sino una experiencia de escucha cuidadosamente diseñada que reflexiona sobre el tiempo, la memoria y la transformación como procesos vividos, más que como instantes fijos.

La obra de Artomático se sitúa en la intersección entre la música electrónica contemporánea, el arte sonoro y el minimalismo posclásico. A partir de una combinación equilibrada de percusión acústica y procesamiento electrónico, sus composiciones ponen el acento en la textura, el microdetalle y el gesto físico. En Ciclos, estos elementos se depuran hasta conformar un lenguaje contemplativo que resulta íntimo y expansivo al mismo tiempo. El álbum toma su punto de partida conceptual del surco del vinilo, no entendido como un círculo cerrado, sino como una espiral que avanza mientras roza constantemente lo ya recorrido. Cada giro contiene ecos del pasado y anticipos de lo que aún está por formarse.

Esta idea configura el núcleo emocional de Ciclos. El álbum funciona como un diario escrito en sonido, en el que fragmentos de etapas creativas anteriores son muestreados, reelaborados y colocados junto a entornos sonoros completamente nuevos. El resultado no es nostalgia, sino renovación. Los sonidos resultan familiares sin quedar anclados, como si la propia memoria estuviera siendo moldeada con delicadeza. Cada forma de onda se convierte en un ciclo dentro de otro ciclo mayor, reforzando la sensación de continuidad y evolución orgánica que atraviesa todo el disco.

A lo largo de sus once piezas, Ciclos se desplaza con fluidez entre lo microscópico y lo panorámico. Los detalles percusivos más sutiles conviven con atmósferas cinematográficas amplias, dando lugar a una experiencia de escucha cercana al ASMR que recompensa la atención minuciosa. Los gestos mínimos adquieren un peso emocional notable, y el silencio se vuelve tan significativo como el sonido. La riqueza textural del álbum invita a establecer paralelismos con artistas como Steve Reich, Philip Glass, Brian Eno, Four Tet, Max Richter, Aphex Twin o Björk, al tiempo que deja entrever la herencia rítmica del flamenco y el filo experimental de la electrónica contemporánea. Estas influencias no aparecen como imitación, sino como resonancia, filtradas a través de una voz artística profundamente personal.

Más allá de sus trabajos en solitario, Artomático ha compuesto música para proyectos audiovisuales y de danza contemporánea, experiencias que influyen de manera decisiva en su sentido del movimiento y de la espacialidad. Su trayectoria como intérprete en directo, tanto en contextos electrónicos como tradicionales, permite que el ritmo conserve una presencia física y humana incluso dentro de los paisajes sonoros más abstractos. Este equilibrio entre lo corporal y lo conceptual es una de las grandes virtudes de Ciclos. El álbum nunca se percibe distante ni académico; al contrario, permanece anclado en la sensación, la respiración y el acto sutil de escuchar.

Ciclos se consolida así como una declaración perdurable dentro del catálogo en constante evolución de Artomático. Es un disco que no reclama atención mediante el exceso, sino que la gana a través de la paciencia y la profundidad. En un mundo dominado por la velocidad y la distracción permanente, Artomático propone algo silenciosamente radical: un espacio para desacelerar, escuchar con atención y reconocer que el cambio, como el propio sonido, suele avanzar en ciclos más que en líneas rectas.

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Fordlandia. © Gregory Batardon. St. Gallen Theater