‘Artomático’ publica ‘Tremor’, su tercer álbum en solitario

· Tras ‘Electroflamenco’ y ‘Kinética’, trabajos vinculados a la danza y el audiovisual, el creador sonoro propone trece nuevas composiciones a modo de «experiencia sensorial»

 

· El folclore, la música clásica, el cante jondo, la ciencia, la pintura y la filosofía conviven en un disco «que debe completar el oyente al cincuenta por ciento»

 

· El artista reflexiona sobre la «vibración universal como fuente de creación y destrucción», en tiempos de pandemia y volcanes

 

Artomático, alias del creador sonoro Daniel Muñoz Pantiga, lanza su tercer disco en solitario, una autoedición independiente titulada ‘Tremor’. Inspirado por el concepto de «vibración universal como fuente de creación y destrucción», el álbum propone trece nuevas composiciones concebidas a modo de «experiencia sonora, auditiva, sensorial». Según el artista, «el oyente debe completar cada pieza al cincuenta por ciento y darle el sentido que le quiera dar». Si en ‘Electroflamenco’ mostró su pionera visión de la electrónica jonda y en ‘Kinética’ revisó sus trabajos para danza y audiovisual, en ‘Tremor’ indaga en la esencialidad de sonidos, frecuencias y ritmos, haciéndolos convivir con motivos como el folclore, la música clásica, el cante jondo, la ciencia, la pintura o la filosofía. Aunque los temas funcionan de forma autónoma, el disco en su conjunto refleja el contexto de su gestación, marcado por la pandemia y la erupción volcánica en La Palma. El disco está ya disponible en Spotify, Apple Music, Amazon Music y todas las plataformas digitales. 


'Tremor', el tercer disco de Daniel Muñoz 'Artomático' (Madrid 1970), parte de la idea de que "todo cuerpo vivo, toda estructura, tiene una vibración, una frecuencia que lo mueve, desde una molécula hasta el cosmos". De ahí que el músico electrónico proponga trece "micropiezas y macropiezas: unas van del minimalismo, de amplificación de detalles; otras son un trabajo amplio, muy sensorial". Ambas visiones confluyen en un mismo objetivo, según el artista, "buscar la expresión por las sensaciones sonoras". En conjunto, el trabajo -su tercera autoedición independiente- pone el acento en la escucha: "Quiero que sea una experiencia sonora, auditiva, sensorial. Hay una visión personal de la escucha lenta, todo va sucediendo poco a poco". De este modo, "el oyente debe completar cada pieza al cincuenta por ciento y darle el sentido que le quiera dar".

En el plano musical, aporta una meticulosa labor con sonidos, frecuencias y ritmos que elabora desde cero con osciladores, samples, sintetizadores, secuenciadores y procesadores de audio en su estudio, ubicado en el Aljarafe sevillano. A ello añade referentes musicales ya presentes en sus anteriores trabajos. En ‘Tremor’ también hay electrónica jonda, un concepto propio que no solo ha mostrado en su álbum y espectáculo ‘Electroflamenco’, sino también en la colaboración, como productor y músico, en ‘Hodierno’ de David Lagos, así como en sus composiciones para obras de bailaores y bailarines como ‘Danza 220V’ creada junto a Antonio Ruz, Rafael Estévez y Valeriano Paños, ‘¡Fandango!’ de David Coria o ‘Hilo roto’ de La Venidera. En el nuevo disco, ya disponible en Spotify, Apple Music, Amazon Music y todas las plataformas digitales, esta línea se plasma en ‘El grito en el cielo’, una creación por seguiriyas construida con voces de cante antiguo. Pero también hay una indagación sobre el folclore español, tal como se recoge en la pieza titulada ‘Kinética’, un guiño a su anterior trabajo que desarrolla una composición creada para la intervención ‘Humano’ de David Coria en el Théâtre Chaillot de París. «En vez de la típica continuidad en 4×4 del techno, empleo ritmos de 3×4 propios del fandango bailable que entiendo como un trance», explica el músico.

Pintura, filosofía e imagen

También hay menciones a otros géneros de la electrónica como el ‘glitch’ en la pieza ‘Volatines’; al arte sonoro y la música concreta, con John Cage como referencia, en la pieza ‘Interiores’, que incorpora ruidos de máquinas, válvulas o transistores; y a la música contemporánea en conexión con músicas del mundo como la balinesa, alineada con la teoría de la evolución lenta continua de Steve Reich, que motiva la pieza ‘Gamelianas’. Además, no olvida sus inicios musicales con la batería, que toca y procesa en ‘Decode’. Y vuelve a tener presencia en su obra la música clásica, en esta ocasión, partiendo de Bach para expresar reflexiones filosóficas de Emilio Lledó: una en la pieza ‘Paideia’, referida a la educación; y otra en ‘Bienser’, que Artomático usa para cerrar la obra a modo de «paraíso optimista, bonito, naif y frágil».

La imagen tiene de nuevo relevancia en la obra del artista, que también ejerce la fotografía, la creación audiovisual y ha puesto música a cortometrajes como ‘Enemigos’ de David Muñoz y a documentales como ‘Puerto’ de Remedios Malvárez (Producciones Singulares). Esta vez pone el foco en la pintura: «En ‘Enero’ imagino qué harían Rothko o Tàpies si su materia para crear fuera el sonido», afirma. Aunque no faltan referencias cinematográficas. La pieza ‘Caminante’ «es un capricho, una especie de mi recuerdo sonoro en torno a las películas de David Lynch».

Lo sensorial trasluce en temas como ’44 grados’, que traduce a sonidos «la sensación física del calor extremo». ‘Pausa’, por su parte’, es una suerte de entreacto en el que, mediante el diseño de sonidos y una meditada estructura, opta «no por el silencio frente a lo que nos inquieta o agita, sino por una frenada». Como contrapunto está ‘Limits’, una pieza con la que Artomático prueba «los límites sonoros, musicales y personales». No en vano, las sensaciones contenidas en ‘Tremor’ tienen una fuerte correlación con el contexto en el que el álbum fue creado.

Una pandemia y un volcán

Por un lado, está la pandemia, de ahí que refleje «el estado de confusión de estos dos últimos años y que muchos de los temas sean fotos de los estados de saturación, confusión, ruido y exceso de información que hemos vivido». Y, por otro lado, está la erupción de La Palma en las Islas Canarias: «Siempre me ha fascinado el fenómeno volcánico, la vibración del planeta, que ha creado islas en las que he estado. Vi imágenes de cómo el nacimiento del volcán Cumbre Vieja hacía desaparecer una casa en la que descansé hace unos años. Siguiendo las informaciones que compartían los científicos de INVOLCÁN comprobé, además, la importancia del sonido del interior de la tierra, pues explicaba lo que estaba pasando y avanzaba lo porvenir». Según el creador, «todo aquello hacía que la música que estaba creando cobrase más sentido, toda aquella vibración universal estaba en ‘Tremor'».

 

 


 

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